El tomate en estado silvestre es una planta rastrea muy ramificada. En la huerta, la forma de crecerla es entutorada en vertical por lo que no es conveniente dejar más de un tallo por planta. Esto nos facilitará la labor de amarre del tallo al tutor, dejara entrar más luz hacia los tomates para que maduren y sldrán unos frutos más grandes y vistosos.
Lo primero que tenemos que hacer es estudiar bien la planta. Es importante no arrancar ningún tallo floral, y tampoco la yema apical ya que es éste el elemento de crecimiento de la planta. Si vemos que hemos eliminado o dañado la yema apical le dejaremos cualquier otra yema sin podar para que ejerza de yema de crecimiento.
En las siguientes fotografías vemos el proceso:
Entre el tallo y las hojas crecen las yemas laterales que debemos eliminar. Son muy quebradizas, por lo que con solo la mano se eliminan con facilidad. Debemos eliminar todas las yemas a excepción de la yema apical que será la encargada del crecimiento de nuestro tomate.
Como veis, al quitarle la yema se crea una herida que en pocos días cicatrizará. Los tomates son bastante duros, por lo que las heridas no les afectan en exceso aunque es conveniente aplicar tras la poda un tratamiento con caldo bordelés para evitar la afección de hongos, pero eso lo veremos en un post posterior.



















