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miércoles, 24 de agosto de 2011

El mildiu en tomate

En el norte el verano nos está trayendo gran cantidad de huemedad y lluvias permanentes con días de bastante bochorno, condiciones favorables para el crecimiento del mildiu sobre las plantas de tomate.


El mildiu (Phytophtora infestansse advierte inicialmente en las planta hojas, observándose la aparición de manchas de color amarillento que acaban necrosandose e invadiendo  toda la hoja.




En el tallo también aparece produciendo un chancro pardo, que en ocasiones puede llegar a rodear completamente el tallo y cortar el flujo de savia por la planta. La parte que se encuentra por encima de la zona afectada comienza a presentar marchitez y es probable que nuera la planta.



Control

  • Evitar densidades de plantación elevadas, y disponer de adecuados sistemas de ventilación en las estructuras de los invernaderos con el fin de evitar humedades relativas altas.
  • Evitar sistemas de riego que mojen directamente la planta como es el riego por aspersión.
  • Eliminar las partes eafectadas.
  • Tratamientos preventivos con caldo Bordelés (sulfato de cobre) que da color azul a las plantas. Aplicar el caldo bordelés cada 15 días por aspersión sobre la planta en la concentración indicada en el prospecto y respetando los plazos de seguridad indicados antes de que aparezca la enfermedad. Este tipo de tratamiento es utilizado en la agricultura ecológica.





sábado, 11 de junio de 2011

Podando los tomates

Ya hace casi un mes que plantamos los tomates. Alcanzan el medio metro de altura y les están empezando a salir muchas guías.

El tomate en estado silvestre es una planta rastrea muy ramificada. En la huerta, la forma de crecerla es entutorada en vertical por lo que no es conveniente dejar más de un tallo por planta. Esto nos facilitará la labor de amarre del tallo al tutor, dejara entrar más luz hacia los tomates para que maduren y sldrán unos frutos más grandes y vistosos.

Lo primero que tenemos que hacer es estudiar bien la planta. Es importante no arrancar ningún tallo floral, y tampoco la yema apical ya que es éste el elemento de crecimiento de la planta. Si vemos que hemos eliminado o dañado la yema apical le dejaremos cualquier otra yema sin podar para que ejerza de yema de crecimiento.

En las siguientes fotografías vemos el proceso:


Entre el tallo y las hojas crecen las yemas laterales que debemos eliminar. Son muy quebradizas, por lo que con solo la mano se eliminan con facilidad. Debemos eliminar todas las yemas a excepción de la yema apical que será la encargada del crecimiento de nuestro tomate.


Como veis, al quitarle la yema se crea una herida que en pocos días cicatrizará. Los tomates son bastante duros, por lo que las heridas no les afectan en exceso aunque es conveniente aplicar tras la poda un tratamiento con caldo bordelés para evitar la afección de hongos, pero eso lo veremos en un post posterior.